Por Alejandro Pantoja Caltenco
Tiempos extraños son estos. El 2020 no ha tratado bien a nadie y hay días que parecen que serán el último. ¿Será que tal vez lo sean? Y si sí, ¿cómo saldremos de ello? Casualidad o no, esa es prácticamente la trama de Bill & Ted 3: Salvando el universo. La última vez que vimos al par interpretado por Alex Winter y Keanu Reeves fue en el ya lejano año 1991, y ahora, los encontramos como padres de mediana edad que han dedicado los últimos 30 años a crear la canción que unifique al universo. El problema radica en que ahora estarán bajo verdadera presión. Son convocados 700 años en el futuro para darles la noticia de que si no tienen la canción dentro de los siguientes 70 minutos, será el fin de todo el universo.
Aunque para esta película Keanu Reeves permitió que el rastrillo se llevara esa barba amenazadora a la que tanto nos había acostumbrado los últimos años, su rostro se ve sustituido por uno que es evocador de ternura. Y es que eso es algo que cumple la cinta. Si bien no es de aquellas donde se necesita un pañuelo cerca, uno se puede encontrar con momentos que le roben un “awww”. Pero es de recalcar que esto solo se consigue si uno como espectador acepta la convención del propio filme.

Para esta nueva entrega regresan Chris Matheson y Ed Solomon, cumpliendo así haber escrito todas las aventuras de esta recordada dupla. Esto también trae como beneficio la consistencia en un estilo y tipo de comedia que poco se toma en serio a sí misma en lo absoluto. Tienen en cuenta la naturaleza de lo narrado y lo llevan al límite lo más que pueden.
Así mismo, retoma elementos de sus antecesoras. De la primera entrega se recupera la reunión de distinguidas personalidades históricas que los ayudarán a cumplir su objetivo, añadiendo a los propios Bill y Ted del futuro como elementos indispensables en esta nueva aventura. De ambas, que el destino del universo dependerá de su buena tocada.

Las cosas sin sentido alguno (prácticamente todo) son manejadas de forma que van en sintonía con el conjunto, algunas mejor decididas que otras pero dejando un general disparatado al estilo Bill & Ted. Sin embargo, por “x” o “y” razón, llega a pecar en un parte donde no alcanza los niveles prometidos por el propio filme, que sin provocar un disgusto com tal, sí termina siendo un evento más terrenal que universal.
De igual forma, la película se ve rodeada por diversas referencias y cameos que la enriquecen. Solo por mencionar alguna, las puertas del infierno de Auguste Rodin, la participación del rapero Kid Cudi o el músico Dave Grohl (fundador y vocalista de la banda Foo Fighters).

Bill & Ted 3: Salvando el universo resulta una comedia de acompañamiento. Ya sea que Alex Winter y Keanu Reeves estén a lado de uno por amenos 90 minutos o el espectador sea quien recorra alocadas aventuras junto a ellos. Y más que nada, se trata de una película que acompaña en tiempos poco gratos, brindando así una visión bastante optimista y divertida de un posible fin del mundo.

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