La Ladrona del Tiempo, un delicado suspiro eterno

With your feet on the air and your head on the ground1

¿Qué significa el tiempo en realidad? En el mundo occidental estamos atados y apremiados por los minutos, en la alta cocina cada segundo cuenta, en el mundo de la producción audiovisual, mientras más rápido se grabe un producto es mejor, y en un trabajo de oficina el bono de puntualidad es indispensable para la economía individual, es la diferencia entre comer en un restaurante o comprar atún para todo lo que resta de la quincena.

Vivimos en una prisión de tiempo innegable, la vida difícilmente puede ser contemplativa, y aún cuando el tiempo está de nuestro lado, la mente juega en contra para sentirnos presionados, pareciera que ya no nos quedan horas en el día. Sin duda que toda esta implementación deviene de la concepción capitalista de la vida; ¿trabajas para vivir o vives para trabajar?

En oriente sin embargo —y específicamente en China—, su filosofía ancestral y su condicionamiento político los ha llevado a ver las cosas un poco distintas. Dentro del inconsciente de cada individuo despierto a la vida, el tiempo más que ser una línea recta imparable, se asemeja más a un pez que se muerde la cola: un ciclo infinito, con muerte y resurrección.

Y lo anterior es un poco de la premisa discursiva de La Ladrona del Tiempo, animación china del año 2025 de muy alta calidad, traída a México por Cine Caníbal y que no solo se sumerge en filosofía ancestral de tortuosa compresión —porque solo la percepción occidental nos ha hecho pensar eso—, sino que que además te regresa en instantes a tu más tierna ingenuidad, aquella que te permitía jugar al pirata o al vaquero ni bien salías de la sala de cine en tu infancia.

El tiempo es un ciclo

La Ladrona del Tiempo sigue a Qian Xiao, una joven sin pasado y aparentemente sin futuro. El fortuito encuentro con un artefacto ancestral y místico la llevará a enfrentarse con la aventura más grande de su vida. A su vez, Diecisiete, el mejor agente de una organización con pocos escrúpulos, busca ese mismo artefacto que encontró Qian Xiao para entregarlo a su mecenas.

Este tan ansiado artilugio que mueve la premisa es una herramienta atemporal que permite a su portador —con quien por cierto debe tener una conexión—, detener el el tiempo a su conveniencia como uso más básico, además de brindar una fuerza sobrehumana a quien lo aplique por, entiendo yo, las leyes de la gravedad. 

Y aunque sí, de primera instancia suena como una historia de fantasía más —vaya, incluso este mismo año llegó a México una película china de Tom y Jerry con una premisa similar—, la humanidad que se imprime en sus personajes es lo más memorable del largo; y que mayor humanidad que el paso del tiempo.

El tiempo no pasa en vano, pero a diferencia de la gris apreciación del mundo occidental donde la vejez es tratada como una enfermedad más que como un estado de abundancia. Y es que incluso por momentos esa vejez es utilizada en esta película como uno de los momentos de mayor fuerza y habilidad para un individuo. 

La reflexión es no solo el condicionante de que el tiempo es un ciclo y que tomarlo como un rival puede privarnos de virtud, sino que además es en ese mismo disfrute del ahora, es donde se encuentra la sabiduría ancestral que los creadores de la película buscan proponer —La Ladrona del Tiempo es antes que nada una película de romance, al más puro estilo de Zhang Yimou con El Camino a Casa de 1999.

¿Un romance de animación china? No gracias

La frase arriba es algo que hubiera salido completamente de mi persona si fuera alguien que investiga sobre la película antes de verla; creo que una historia en el cine debe entregarte lo mejor de sí dentro de la sala, y no por como te la venden. Mi texto de alguna manera es un proceso de promoción para la misma, ya he sesgado tu percepción, pero que las palabras no te engañen, el cine tiene que hablar directamente.

El romance no siempre termina por ser el mejor eje temático de una historia, pero en ocasiones es completamente necesario para entenderla; vaya que me parecería imposible narrar Your Name (2016) sin este rasgo, así como es completamente impropio ver All You Need is Kill (2025) pensando en el amor. Este DCP de animación china vive para ser un suspiro tras otro, con meta referencias a la realización del cine y rupturas del espacio y tiempo, y eso es hermoso.

Vayamos incluso a más, la película es preciosa en su realización, la animación no es como la de un anime —porque lógicamente no es un anime—, y explora las propias tecnologías que existen en china para desarrollar este tipo de proyectos, el resultado es maravillante, vibrante y lleno de color. 

La historia además evocó en mí un sentimiento que no tenía desde que era niño y mi mamá me llevaba a los Cinemas Xochimilco, cuando existían intermedios en películas de hora y media —para que compraras más palomitas—, y me deslizaba fuera de la sala unos minutos para jugar camino al baño y de regreso a ser Simbad el Marino o a ser un arqueólogo como en Atlantis, a soñar pues. 

Es este conjunto de elementos lo que termina por transportar nuestra mente más allá del espacio/tiempo, lo que nos permite vivir un ligero sueño idílico fuera de la vida adulta, y lo que no conecta con nuestra etapa más noble por segundos —aunque claro, no deja de existir quien aunque le entregues oro, va a complicarse la felicidad por una crítica pobre y sin sentido, como que se le hizo larga o cursi la película. 

La aventura de Qian Xiao (La Ladrona) es un recuerdo fervil de que la vida no nos ha corrompido por completo la inocencia, su humor nos reitera que las bromas más blancas pueden ser las mejores, y que el romance no necesariamente es un género bochornoso y pegajoso, 6 de 7 vidas de gato a esta gran aventura.

  1. Pixies (1988). Where is my mind? 4AD Ltd ↩︎

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