No Te Olvidaré: El duelo se fue de sabático

Después de salir de prisión, Kenna vuelve a su ciudad para recuperar a la hija que nunca conoció. La única persona dispuesta a ayudarla es Ledger, un joven con vínculos profundos con la familia que se opone a ella.

El duelo y redención como motor… de nada

Maika Monroe interpreta a Kenna Rowan, en un papel que parece perdido y que ni ella puede rescatar. Kenna es una mujer que regresa a su pueblo después de estar cinco años en prisión acusada de la muerte de su novio, ahora buscando reencontrarse con su hija que tuvo apenas unos meses después de pisar la cárcel y que en la actualidad cuida de los padres de su difunta pareja.

Llegando al pueblo parece que se mete más y más en el conflicto que inevitablemente se iba a encontrar, pero entonces personajes inesperados le harán la vida mucho más fácil; una empleada de supermercado que le ayuda a encontrar trabajo solo porque sí, o una niña con síndrome de Down que aparece para que tenga momentos de introspección aunque este personaje  solo sea un  cómic relief. Y un muy atractivo y joven dueño de un sofisticado bar que se convertirá en la figura masculina que la terminará de ayudar a salir de ese hoyo.

Kenna día a día escribe un diario en donde le habla a su difunto amor, prometiendo que hará todo lo posible para recuperar su vida, tanto por su hija como en honor a él. Por eso es algo extraño que momentos antes de conocer estos escritos e introspección veamos a Kenna bajar del auto que la lleva de regreso al pueblo y retira la cruz que está en lo que parece ser el lugar de la carretera donde ocurrió el accidente y que lleva el nombre de su amor.

A pesar de justificar la acción, lo que muestran con este momento es una intención que desgraciadamente se cumple en toda la película y contradice por completo al título: borrar el recuerdo de tal amor trágico aunque se supone que se trata de recordarlo. Y esto no es necesariamente malo, que parte del duelo en situaciones así es que nos ayude a superar las pérdidas, especialmente si fueron fatales.

Pero en la historia de Colleen Hoover nos quieren hacer creer que un duelo, o recuperar una hija, o recuperar una vida después de tal desdicha es plasmar en un diario todo lo que se supone que piensa y siente la persona mientras que por otro lado sus acciones dicen todo lo contrario; no como la incoherencia humana de hacer lo que uno debe y hacer lo que uno quisiera, sino como fantasía imposible donde el deseo más blando está por encima de nuestra humanidad.

La atracción es más fuerte que nuestros duelos

La hija de Kenna ha estado todos estos años bajo la tutela de sus abuelos de parte del padre difunto, pero la sorpresa viene cuando nos enteramos que el mejor amigo del fallecido, Ledger Ward (ward se puede traducir como guarda o tutela) también se ha hecho cargo de la crianza de la pequeña. 

Interpretado por un Tyriq Withers, que increíblemente parece más entregado a su papel que Maika Monroe, Ledger abandonó su vida completa para dedicarse abnegadamente a ayudar a la hija de su mejor amigo. ¿Por qué? ¿Acaso él fue parte culpable del accidente? ¿Algo de su infancia lo marcó tanto para entregar su vida a un amigo fallecido? No. Bueno quizá sí. Sabemos que uno de los momentos que parecen haber marcado más a Ledger a lado de su amigo es una tarde en el jardín fumando marihuana, porque básicamente es lo único que vemos de su pasado.

Ward es el hombre perfecto de la fantasía perfecta del romance heteronormado más tradicional. Es dueño de un cómodo bar, muy alejado de los clásicos bares que el cine gringo nos acostumbró cuasi de mala muerte y más como lounge donde la gente de bien pasa sus tardes. O sea lo suficientemente misterioso y varonil, pero no tanto. 

Es el hombre que descubre el inesperado regreso de Kenna y sirve como mediador entre ella y los ex suegros —que apenas si salen en pantalla y apenas y conocemos lo que sienten. Es el hombre que resuelve las situaciones en las que Kenna se ve involucrada por su impulso. Es el hombre que sacrifica todo por amor, no importa qué amor sea, y no importa que ni siquiera sea de su incumbencia la crianza de una niña que vive cómoda y perfectamente bien con sus abuelos.

El deseo como motor de todo

Es entonces Ledger el hombre perfecto para el amor improbable pero necesario. Tan atractivo a los ojos de Kenna que olvidará lo que tiene que hacer para recuperar su vida porque ¿para qué preocuparse de eso si Ledger le está resolviendo? El deseo es más fuerte y se vuelve el motivo principal de la película.

Cualquier persona se daría cuenta de que no es normal que alguien abandone su vida por cuidar a una pequeña que tiene la vida resuelta. Que no es normal que una madre preste más atención al amigo de su novio muerto que en ponerse manos a la obra para recuperar a su hija. Cualquier persona en esas situaciones tomaría decisiones diametralmente diferentes a las que toman todos los personajes en No Te Olvidaré.

Pero Hoover sabe qué necesita su historia para que a pesar de lo absurdo, la incoherencia y hasta la deshumanización de sus personajes funcionen, y es que los pone en situaciones improbables desde el inicio para que así no se sienta lo inverosímil de la trama en la narrativa de la película —y seguramente también de los libros.

Vuelve a retomar el recurso de matar a la pareja romántica de su protagonista para que el amor improbable sea probable, algo que ocurre por doble en A Pesar de Ti —y que parece que también ocurre en algún otro libro suyo. Es por eso engañoso el principio de su historia, o de su premisa completa, y es que no son historias de duelo y redención, son historias de amor y deseo imposible en escenarios sumamente improbables. Y si me preguntan, es bastante cuestionable que mate a esos personajes para que sus historias funcionen. Muy cuestionable.

Poner a sus personajes en posiciones y usarlos como peones de sus fantasías para que tomen las decisiones más incoherentes es algo que domina muy bien la escritora y que la directora sabe trasladar a pantalla, aun con eso es “mejor película” que A Pesar de Ti. Tampoco se puede negar lo buena que es creando tensión, entreteniendo y generando expectativas. 

La tensión sexual entre los protagonistas pareciera no existir para alguien que no encontró sentido alguno a su historia —su servidor—, pero cuando llega el momento de culminar tal relación, sí genera la emoción que busca. No son de menos las reacciones en la sala de cine donde el asombro y felicidad se escucharon. Hoover y la directora saben quien es su público y le entregan lo que quieren.

Pero una historia no puede sostenerse de sus emociones más superficiales, menos si tu película e historia está llena de significantes por todos lados. El nombre del hotel donde se hospeda Kennan se llama Paradise, Ledger se apellida Ward, y no olvidemos a los personajes terciarios que fungen como ángeles guardianes. 

Constantemente hay referencias literales al duelo, la tragedia y la redención, pero la película no los aborda más allá de diálogos expositivos para describir lo que sienten los intérpretes, porque lo que nos muestran son dos personajes que no les importa mucho la situación en la que se encuentran: una no busca redención y prefiere salir y enamorarse del amigo de su novio muerto, y el otro prefiere involucrarse en las vidas que no le incumben y activamente enamorar a la madre de la hija de su amigo muerto, 2 michi vidas de 7 y no tengo nada más que decir.

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