El J-Horror regresó a las pantallas de cine mexicanas, ahora con una película que se mueve entre temas como la maternidad, el duelo, los hechizos y una terapia de muñecas bastante peculiar.
Lo que hace interesante este estreno es que no nos sumerge en una historia adaptada de una novela o un manga –tal y como los últimos estrenos de este género han estado haciendo–, aquí tenemos algo que nos recuerda a clásicos asiáticos como The ring o Shutter etc. Además de que estamos ante una película con una gran recepción en el festival de cine de Sitges.

Ni Anabelle ni Chuky
Dollhouse conocemos a Suzuki, una mujer que parece tener una vida completamente solucionada y en paz, viviendo tranquilamente en un vecindario pacífico, con un esposo doctor y su hija quién convive diariamente con las demás niñas de la zona.
Está vida que pareciera de ensueño cambia drásticamente cuando un día, la hija de Suzuki fallece repentinamente mientras juega a las escondidas con las niñas del vecindario, el duelo y la desesperación llevan a nuestra protagonista a adquirir una extraña muñeca en un mercado, con la cual intentará sobrellevar la muerte de su hija, pero cuando Suzuki vuelva a quedar embarazada y empiece su vida de nuevo, está muñeca liberará un mal en el núcleo de esta familia.
Esta es una historia un poco más compleja de lo que parece y no porque tenga una narrativa que la haga difícil de entender, sino porque su mismo desarrollo hace que surjan muchos temas de los cuales se necesita tiempo para resolverlos y también para no dejar tantas ramas abiertas sin un argumento con el cual sostenerse.
Dollhouse tiene una muy buena primera mitad, en la cual la atmósfera, actuaciones y escritura, acompañadas de una gran dirección, hacen que sientas la incomodidad y la preocupación que el cine de terror debe de generar y no solo con jumpscares, sino porque la muñeca es incrustada a la historia de una manera con la cual sientes temor de lo que pueda pasar y por cómo es que va a empezar a actuar, cosa que en su comienzo parece ser que será de manera mental, pero poco a poco su daño también se presenta de manera tangible.

Un inicio interesante que no logra sostenerse
Y ojalá pudiéramos decir lo mismo de su segunda mitad, pero lamentablemente la película tiene un descalabro muy grande tanto en su desarrollo como en su trama, ya que justamente aquí es cuando el tema de la escritura comienza a afectar la historia, primero porque son tantas cosas las que quiere explorar que a la vez solo empieza a dar vueltas dentro de su misma esfera y llega a ser abrumador el que lo hagan así, también porque la atmósfera que crearon en un inicio, se rompe y no ligeramente, se rompe terriblemente mal, al punto de que muchos momentos importantes empiezan a sentirse como un chiste de mal gusto ya sea por sus resoluciones o por la combinación de géneros que comienzan a tener.
Dentro de la cinta, el uso del terror es un aspecto bastante positivo, ya que como se mencionó, tenemos a una muñeca sin tanto contexto pero que sabes que comenzará a actuar y el gran trabajo que hay detrás de cámaras, hace que te sumerjas en la mente de los personajes y también hace que vivas en carne propia lo que está pasando dentro de la casa de nuestra familia protagonista.
Después, empezamos a conocer la historia detrás de la muñeca y aunque aquí entra un poco el misterio y algo de sentimentalismo, no deja de ser efectiva la manera en la que logran aterrizar el horror.

De lo malo, lo menos peor
Otro de los problemas más evidentes de la película es que hay muchísima cultura japonesa que no exploran del todo y esto pasa en el segundo acto y en el tercero. Tenemos muchos conjuntos y muchos rituales que nunca profundizan y que no explican con exactitud el porqué los hacen, tal parece que solo están ahí como una justificación para darle continuidad a la historia.
Las actuaciones son parte de los grandes atributos que tenemos en Dollhouse, pues tenemos personajes principales que ayudan mucho a que se desarrolle la atmósfera oscura e incómoda que se busca construir, también tenemos personajes secundarios que aportan a ello y también le dan forma al misterio, tenemos un momento el cual se lleva a cabo en una isla y gracias a uno de los personajes secundarios es que podemos divagar un poco en lo que pasó ahí y también en lo que puede pasar.
Dollhouse no será una película perfecta y también es uno de los descalabros narrativos más grandes de este año, sin embargo todos sus elementos buenos la hacen un J-Horror bastante disfrutable, con una primera mitad que te hará pasarla mal de verdad y en el buen sentido. 4 de 7 vidas de gato a esta película japonesa.

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