Sinopsis
En la Dinamarca del siglo XVIII Ludvig Kahlen (Mads Mikkelsen), un capitán ya retirado planea cultivar la tierra de una región despoblada de Dinamarca para atraer colonos y ganarse el favor de la realeza. Para ello tendrá que enfrentarse a las inclemencias del tiempo, una tierra árida y a Frederik De Schinkel (Simon Bennebjerg), un ambicioso juez decidido a hacer la vida imposible de Ludvig y a cualquiera que pretenda ayudarlo.
Redención para Nikolaj Arcel y una estrella más en la carrera de Mads Mikkelsen
Aunque relegado, aún de vez en cuando el género Western entrega una que otra película destacable en la modernidad y El Bastardo es sin duda una de ellas.
Un eurowestern que mantiene las formas clásicas y al mismo tiempo expone la violencia y la crueldad características de los Spaghetti Westerns e incluso lo combina con la elegancia del cine de época.
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Nikolaj Arcel director también de la bien recibida La reina infiel (2012) y la no tan afortunada La torre Oscura (2017) es el responsable de llevar a buen término a El bastardo, y lo logra en gran parte apoyándose de su actor protagonista Mads Mikkelsen, un actor que es una garantía en cuanto a calidad actoral, que puede trabajar tanto en blockbusters como lo fueron Animales fantásticos: los secretos de Dumbledore (2022) o Doctor Strange: hechicero supremo (2016), así como en el cine europeo de más alto nivel como lo hizo en La cacería (2012) y Otra ronda (2020) ambas de uno de los mejores directores daneses de todos los tiempos Thomas Vinterberg.

Un guión atento y considerado
La historia transita y fluye muy constante en la mayor parte de sus dos horas de duración, se nota una escritura pensada para el público, bien planteada en sus problemas y sus personajes, con suficientes alivios cómicos como para no agobiar al espectador con una historia que en el fondo es bastante dura, violenta y por momentos incluso cruel, pero a la vez reconfortante. Sin embargo el guión tiene un punto débil con un antagonista escaso de profundidad y un final que se siente algo apresurado, de forma que más bien parece un epílogo donde se aglutinan finales para varios personajes pero que no son convincentes del todo y además se olvida de otros.
Magnificas actuaciones, bueno, casi todas…
Una gran virtud del film, a parte de la espléndida actuación de Mads Mikkelsen, son la sorpresiva calidad de interpretaciones en los papeles secundarios, destacando especialmente a Amanda Collin como Ann Barbara, Gustav Lindh en el papel del religioso Anton Eklund y Melina Hagberg la niña que da vida a la carismática Anmai Mus.
Tristemente el trabajo de Simon Bennebjerg en el antagonista Frederik De Schinkel no resulta tan afortunado y creo que hay que atribuírselo al personaje unidimensional y casi caricaturesco que le tocó interpretar.

Una oportunidad que no hay que dejar pasar
A pesar de los problemas que puede llegar a tener la película, en su conjunto y balance consigue dejar muy buenas sensaciones y expresa los temas que le interesan. Actualmente hay muy pocos westerns y vale la pena aprovechar los que nos llegan, en especial cuando son así de buenos.
5.5 de 7 vidas de Michi para El bastardo ya disponible en Cinemex y Cinépolis.
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