Dejo la dicotomía del cotorreo para luego1
Ego desmedido de una generación que inventó la TV moderna
Hace unos meses realizaba un scouting en uno de los foros de televisión más importantes del país, la oportunidad era únicamente durante el horario de comida del crew infantil, que está regularizado a nivel nacional para durar un poco más de lo normal. Aunque todo fluía con aburrimiento y silencio, tras unos 15 minutos revisando los espacios donde se trabajaría días después, el head producer del programa de ese foro en particular explotó contra nuestro encargado de proyecto.
En un alegato que duró aproximadamente 5 minutos, este leviatán de la televisión mexicana expuso la importancias de su trabajo con una prepotencia desmesurada, y aseveró que no importaba si era el mismo Steven Spielberg quien visitaba el foro, su crew tenía que comer ya.
Claro, el enojo nació porque nos estaban toureando en su momento de descanso, los staffs y muchos otros miembros en los crews en México —y el mundo— son sindicalizados, eso significa que si no comen a su hora entran una serie de factores en juego que implican dinero y riesgo a la máquina de trabajo que es la televisión.
Este productor también explotó por falta de comunicación, porque en la vorágine que implica estar contando cada segundo por el resto de tu vida al vender tu alma a la televisión, los procesos de un crew no agremiado y que trabaja por fechas chocaban severamente con su temperamento y autoestima.
Esta anécdota me sirve para introducir al lector a un sin sentido y maniqueo mundo surrealista de transmisión en vivo, tan serial y fascista como el director de la cadena televisiva pueda ser. Saturday Night es una película que toma ese punto de partida, sitúa su historia apenas momentos antes de que se transmita el primer show que realizaron en la historia, y vaya que es cardiaco.

La televisión es la mutación del monstruo de mil cabezas
El 11 de octubre de 1975 en Nueva York, NBC transmitió el primer programa en vivo de Saturday Night, generando un hito histórico y la forma en que se ejecutarán los late nights shows a partir de ese momento. El lore del programa es tan extenso que sería imposible dedicar una revisión a conciencia en este texto, pero quédese con la premisa de que invariablemente, quien trabaja en este programa llega a tener un éxito descomunal en la industria del entretenimiento cómico.
Dediquemos un par de párrafos a la mente detrás de este concepto, Lorne Michaels, canadiense que a los 31 años logra conseguir su primer gran oportunidad en la televisión americana, presentando un exultante show con nombres prácticamente desconocidos: Saturday Night.
Aunque en la película Michaels es representado como alguien que no tuvo claridad hasta el último momento, cabe asentar que sí había una idea precisa —realizar un programa de comedia de variedad moderna para los Baby Boomers que se atrevieran a quedarse despiertos hasta tarde2.
Todo el demás contexto te lo ofrece la propia película, que si Johnny Carson en horas bajas, el ángel de Chevy Chase, el humor de Charlie Kauffman y la megalomanía de John Belushi. Tengas o no contexto de quienes han sido estos nombres en la industria, la película te va a sumergir en un viaje atónito minuto a minuto de cómo se realiza el prep de un programa de televisión en vivo.

La revolución NO se ha transmitido
En 1971, tan solo 4 años antes de Saturday Night, Gil Scott-Heron lanzaba The Revolution Will Not Be Telivised, una pieza de Jazz Funk con raíces satíricas en el movimiento de los 60s Black Liberation. En ella Scott-Heron ironiza la vida americana atada a la televisión, y la influencia de esta canción ha llegado tan lejos como a la lírica de Kendrick Lamar en el último Super Bowl; tenemos un texto sobre la película Septiembre 5 en este mismo sitio web donde profundizamos de otra manera sobre las implicaciones de la televisión en vivo.
Dice el personaje de Michaels durante el DCP que lo que están a punto de hacer es una REVOLUCIÓN. Un siempre único Willem Dafoe, quien interpreta a un alto mando de la NBC, responde que las revoluciones son caras. La televisión parece estar intrínsecamente aunada a este concepto.
Cuando Lorne Michaels cita al Che Guevara durante el entramado de la película, aprovecha el sesgo cultural que la el concepto revolución tiene para la era en que viven los americanos de aquella época, y de hecho, aprovecha sus virtudes para sí transmitir una nueva forma de hacer televisión, una realizada por la primer generación de quienes crecieron junto a la televisión, aunque a los americanos no les va a gustar aceptar que los Monty Payton llegaron antes.

Como si de estar en un set de televisión se tratase
Jason Reitman, director de talla autoral en Hollywood por películas como Ghostbusters: Afterlife (2021) y su adolescente Juno (2007) narra los 90 minutos previos al primer programa segundo a segundo, incluso colocando barras de conteo temporal frente al espectador para que perciba el mismo ritmo y nerviosismo que los personajes.
Mientras los trabajadores agremiados del foro de NBC no ayudan a colocar ladrillos a un decorador independiente porque las reglas del sindicato lo prohíben unos fresneles enormes casi incendian el set nuestro host en turno tiene una parálisis facial por consumir demasiada cocaína y un talento no quiere firmar su contrato.
Y si a lo anterior le faltan todas las comas del mundo, es llanamente porque así se percibe el ritmo energizante de esta narración en pantalla grande.
No hay descanso, y cuando algún personaje se detiene a tomar un respiro, lo único que le sigue es un caos rotundo a su alrededor, como si de la Hail, César! (2016) de los Coen se tratase. Hay mucho en que pensar, y poco tiempo para hacerlo. El montaje es enervado y violento, de una soltura genuina.
Para ser sincero, no creo que sea una película para todos los públicos, pero tampoco tiene que serlo. Sus espectadores romance son aquellos fanáticos de los residuos de la marca fuera de USA, y el espectador gentil encontrará un aperitivo de calidad que tampoco pasará demasiado tiempo en su organismo.
5 de 7 vidas de gato a esta historia que Sony Pictures trae para nosotros a cines mexicanos en salas muy limitadas, pero agradeciendo que llegue una película tan compulsiva al ojo de las cadenas mainstream en nuestro país.

- Lng Sht. (2018). La Insoportable Levedad del Ser (Una Horrible Persona). Japanese Bonus Tracks Vol. 1. Gastón Espinosa. MX. ↩︎
- Saturday Night Network (2024) Everything You NEED to Know About SNL Season 1 (1975-76).
Recuerdo en https://www.youtube.com/watch?v=VQmN710fzZ0 durante marzo de 2025.
↩︎
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