Finalmente, llegó. Después de casi 10 años en emisión, finalmente pudimos vivir el final de Stranger Things. Una serie que no solo se convirtió en un fenómeno internacional entrañable y favorita de muchos de inmediato, sino que marcó a los espectadores desde la primera vez que los hermanos Duffer nos presentaron a Will, Mike, Dustin y Lucas, capturando perfectamente el zeitgeist ochentero, dándonos un vistazo a unos y recordándole a otros cómo era la vida simple de esas épocas: andar en bicicleta, jugar con amigos, disfrutar de la vida análoga… pero con un toque de sci-fi.
Esta es una serie que marcó por completo a la sociedad, siendo una de las que tiene mayor cantidad de horas vistas en la plataforma de Netflix, superando sus récords con cada nueva temporada que sacaban; una serie tan icónica que ha tenido colaboraciones a lo largo de los años con diferentes marcas, creando un impacto cultural que une generaciones enteras a través de las aventuras de unos niños —que ya no son niños—, de personas que hemos visto crecer en pantalla, que han cambiado, y nosotros con ellos. Es por esto que todos estábamos esperábamos grandes cosas del final y… ¿qué pasó?

No puedes complacer a todos
Inevitablemente, el arte no es bueno ni malo; todo depende de la percepción de quien lo aprecie, de quien lo admire. Lo mismo pasa con las series, primas hermanas del séptimo arte, donde encariñarse con personajes maravillosos es de ley, incluso haciéndonos llorar cuando los matan —RIP Eddie Munson—, y nos siguen asombrando conforme avanza la historia.
Stranger Things tiene una historia que inició con una premisa simple: un niño desaparecido; un mundo igual al nuestro, pero diferente; y luces navideñas que titilan. Ese plot siempre va a tener un lugar en mi corazón porque, a mis 16 años, yo la veía y me mantenía al filo del sofá, el maratonear los ocho o diez capítulos en un fin de semana, el desveló aún sabiendo que tenía clases o exámenes al día siguiente. Nada importaba, porque lo que yo quería era saber qué pasaría en el Upside Down.
Esa premisa simple fue cambiada hasta llegar a este punto, donde los Hermanos Duffer se fueron de cabeza dándonos no solo un mundo; sino una alteración del tiempo y el espacio, mentes, sueños, traumas y recuerdos. Un villano que elige ser el villano y un grupo de héroes que se siguen rigiendo por el valor de la amistad, cuidando siempre uno del otro, dándonos una batalla final entre la épica y lo previsible.
Como mencionaba, no puedes complacer a todos y este final no es la excepción. He visto bastantes comentarios divididos de fans que quedaron satisfechos y otros que creen que es de los peores finales que han visto desde The Umbrella Academy —aunque creo que ahí hay exageración, ningún final es tan malo como ese, jaja.

Continuaré con spoilers, siga bajo su propio riesgo
Después de las múltiples batallas que vimos a lo largo de las diferentes temporadas, y grotescos monstruos, Vecna es el villano principal, que ahora es más fuerte y está a muy poco de cumplir su cometido de destruir el mundo real, cumpliendo las órdenes y el plan del Azotamentes, quien es el titiritero que controla realmente a Vecna/Henry, un trabajo en conjunto para intentar terminar con todo.
La batalla final debía sentirse personal entre Eleven y Vecna, emocionante porque no era la segunda, ni tercera vez que se enfrentaban; y tenía muchas expectativas en ella, un momento donde podríamos ver el poder sin límites de Eleven y ver pagar a Vecna por todo el dolor que causó en Hawkins… Pero en la realidad terminó siendo muy precoz. Se sintió como unfinal boss de videojuego, donde hay un secuaz grande y el villano es pequeño y si le disparas a ambos terminas más rápido. La batalla fue más bien Todos vs Vecna, usando bombas molotov, armas, un poco de poderes mentales de Eleven y terminando todo con un hacha.
El monstruo Azotamentes, convertido en una araña gigante que emerge de la tierra, me erizó la piel por un segundo, pero al ver que el enfoque de las tomas y la secuencia de la pelea se desarrollaron dentro del monstruo, me decepcionó un poco. ¿Estamos de acuerdo en que habría sido mucho más interesante ver por más tiempo la pelea de Eleven contra la Araña Azotamentes gigante? Ver ataques directos de Eleven: rocas, fuego, explosiones… ¿saben? Pero, de nuevo, no estuvo tan mal.
Un momento que sí me gustó bastante fue cuando Joyce Byers da el golpe final, sobre todo por el montaje con escenas de todas las temporadas que muestran el sufrimiento de la gente de Hawkins a causa de Vecna. Incluso incluyeron footage de Barb —ya nadie se acordaba de Barb, ¿verdad? —, y de Bob —tqm Samwise Gamgee, merecías más—, recordándonos que Henry sí merece morir; que por un segundo parecía que habría un plot twist donde él también sería una víctima, pero no. Ese fue, sin duda, mi momento más memorable de la batalla final.
Terminamos con un ligeramente extenso prólogo, donde se nota que se tomaron tiempo para darle un momento estelar a cada uno de sus personajes principales, un closure de sus futuros en un salto de 18 meses y donde podemos ver que todos avanzaron con sus vidas y dejaron los horrores del Upside Down detrás, pero al mismo tiempo tienen que continuar sus vidas solos, sin la compañía de sus amigos, de su unión, el eje central de sus vidas.
La escena final donde los vemos terminar la partida deD&D me recuerda mucho a mí y a mis amigos. Porque en efecto, todos podemos disfrutar de nuestra compañía, pero cada quién debe seguir su camino, sus metas y sueños, y uno puede dejar una promesa de volver a juntarse a jugar una partida más de D&D, sabiendo que puede que no sea verdad. Sabiendo que quizá la vida los va a separar y lo único que quedará de esa vida de tiempo juntos serán recuerdos. Esa parte es la más real y entrañable de todo el final de Stranger Things, porque me rememoró al plot inicial: la amistad y al zeitgeist simple de la vida de suburbios de los 80’s.

Es lo que es
No se puede complacer a todos y menos siendo un fenómeno tan grande como Stranger Things, así que les daré a los Hermanos Duffer el beneficio de la duda de que hicieron lo mejor que podían. Unos querían muertes de personajes principales —yo—, otros más tiempo de lucha en pantalla, otros más sangre y sacrificios, menos tiempo de Nancy en pantalla —también yo—, y que no dejarán opciones abiertas de lo que pudo haber sido.
Pero, al final del día, es lo que es. No hay finales alternativos ni otras opciones. Las decisiones sobre qué pasaría con cada personaje ya fueron tomadas, y lo único que nos queda es aceptar el final que nos dieron: uno que algunos apreciaron más que otros, pero al que, sin lugar a dudas, todos los fans de la serie celebramos haber llegado.
A quienes no les encantó el cierre, les digo: disfruten el viaje. Regresen a esos capítulos que sí les marcaron o a esas temporadas que los emocionaron. La serie terminó, pero sin duda el legado de Stranger Things vivirá por siempre en el imaginario colectivo de los fanáticos de la fantasía y el sci-fi, 5 de 7 vidas de gato al final de una era del streaming.

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