De entre el boom de biopics musicales…
Bruce Springsteen es mundialmente conocido por ser un pionero del heartland rock (rock de raíces estadounidenses), ya que sus canciones se han enfocado en los obreros de fábricas, veteranos de Vietnam y jóvenes sin futuro; es por ello que lo han llamado “El Bob Dylan de la clase trabajadora”, además de “El Jefe”.
Continuamos con el boom de las películas biográficas, con piezas como Bohemian Rhapsody, Rocketman y recientemente, Un completo desconocido donde Timothée Chalamet interpreta a Bob Dylan. En estos últimos meses del 2025 se une también Jeremy Allen White, quien ha sido muy popular por su papel en la multipremiada serie The Bear y ahora llega a los cines para interpretar a “El Jefe” en Springsteen: Música de ninguna parte, que más que contar su vida, nos remonta a una etapa muy significativa de su vida.

El conflicto en lo más alto de la montaña
Springsteen: Música de ninguna parte comienza con el final de la gira de conciertos que realizó Bruce para promocionar el álbum The River, es decir, que se encontraba en un punto demasiado alto en su carrera. Y ahora su siguiente paso es crear nuevas canciones con la garantía de que se conviertan en éxitos seguros.
El primer acto de la película comienza en grande, ya que nos demuestran desde el minuto 1 el talento actoral por parte de Jeremy, no solo en el escenario, sino fuera de él, con escenas donde lo vemos cantar y sí, esto para los fans es un gran deleite visual y auditivo. Tras esas escenas interesantes, llega un momento que podría describirse como de paz, pero al mismo tiempo de estrés, debido a que el pasado poco a poco comienza a alcanzar a nuestro protagonista, lo que desemboca en los temas del álbum Nebraska, que se considera el más crudo y oscuro de ¨El Jefe¨.
Si bien esto último suena demasiado interesante para sus fanáticos, cabe destacar que no lo es del todo, pues vemos una caída en la narrativa donde intentan mostrarnos momentos de su infancia que lo afectan de forma muy profunda y sacan a relucir su depresión, un tema que en aquellos años no se le daba la importancia merecida.

Un poco ambiguo el conflicto real
Así la película se esfuerza por abordar la salud mental, aunque al final no lo logran, ya que lo sacan a relucir hasta después del clímax, donde vemos como el propio Bruce, además de batallar para grabar las canciones como quiere, nos enseñan un romance a medias donde se ve involucrado. Al final la subtrama, aunque también carece de profundidad, opaca a la principal y no logran conectar ambos temas a la perfección.
Ya es al final donde se retoma la salud del protagonista, pero para este punto, uno no queda convencido y no entiende que se vio durante las casi 2 horas. Springsteen: música de ninguna parte es una excelente propuesta para los fans de ¨El Jefe¨…si es que buscan ver a Jeremy interpretar algunos de sus temas, pero solo hasta ahí, porque esto último se desequilibra con un guion mal estructurado, lo que puede dejar un sabor agridulce. 3 de 7 michividas.

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