El extenso mundo de Stephen King
Las adaptaciones audiovisuales de la obra de Stephen King han sido recibidas de la manera que se esperaba, aún viniendo de una racha en la que todo era o muy regular o muy malo en cuestiones narrativas. Después del anuncio de que el libro The Long Walk tendría su adaptación cinematográfica, hubo muchas expectativas, pues es una novela que desde su misma premisa da indicios de poder llegar a ser una experiencia única o simplemente ser algo olvidable.
Francis Lawrence es el encargado de realizar la adaptación de esta obra, quizá la mejor opción para poder encabezar este proyecto, pues su experiencia dirigiendo Los juegos del hambre, hacen que esto se vuelva algo dinámico, tenso y bastante hipnótico desde su arranque. Y sí, Camina o muere llega a salas de cine para transformarse en lo que los fans de King han estado esperando en una adaptación cinematográfica.
La historia se sitúa en una época post segunda guerra mundial, Estados Unidos se encuentra en una división social tratada por “Distritos”, de donde se selecciona a un joven de cada uno, y son puestos a prueba en una dinámica: sin dormir, sin comer y sin descansar, deberán de mantenerse de pie y no desacelerar el paso, en una caminata de la cual su vida depende. ¿El objetivo? Llenar de riquezas al ganador y cumplirle un gran deseo que tenga.

De los juegos del hambre a la caminata eterna
La película por si sola nos cuenta todo lo que tenemos que saber acerca de ella y acerca del desarrollo que irá teniendo y claro, esto puede llegar a transformarla en un producto bastante clásico y predecible. Y aunque hay varios momentos dentro de esta historia que se ven venir, su narrativa tan atrayente ––que viene de una escritura–– se esfuerza en que conectes sutilmente con los personajes, hace que esos momentos sean memorables y no solamente sean un estímulo momentáneo o la decepción de ser algo que te ves venir.
La dirección de Francis Lawrence está a otro nivel si la comparamos con trabajos anteriores, principalmente en aquellos que utiliza protagonistas jóvenes. Es un cineasta que viene de dirigir franquicias juveniles con personajes que interactúan con lo heroico así como con lo sensible. En Camina o muere vemos un poco más la vulnerabilidad en pantalla; es una cinta ambientada en una época post-guerra y sus personajes van superando ese momento, además están viviendo una crisis que los orilla a participar en este concurso y Lawrence, junto a sus actores, logran generar ese ambiente desolador y humano, mismo que atrapa al espectador y lo hace ponerse en el lugar de aquellos que ve en pantalla.

Un cast lleno de color
Cooper Hoffman vuelve a demostrar que es uno de los actores de la nueva generación que lucen más prometedores en la industria, no solamente por su capacidad de adaptarse a cualquier entorno cinematográfico, ya se blockbuster o algo más fresco como lo ha sido Licorice Pizza y Saturday Night, también demuestra que puede ser lo más humano posible con aquel sujeto que interpreta y que se mete totalmente abajo de este piel para llevarlo hasta lo más tenso y doloroso posible en cuánto a emociones nos referimos.
Por su lado, David Jonsson sigue adquiriendo esas herramientas necesarias para poder posicionarse en las grandes producciones, en esta película interpreta a uno de los personajes más interesantes y relevantes, incluso le roba escena en varias ocasiones a personajes antagónicos como al Capitán de los militares –interpretado por Mark Hamill–, sin mencionar que tiene un tercer acto completamente suyo que te hace vivir en carne propia el miedo de cruzar este sendero y no poder avanzar más.
Camina o muere se presenta como una master class de cómo es que se puede adaptar un texto literario y que salga bien, tomando riesgos en el cambio de algunos aspectos que aunque son importantes, nunca caen en lo malo, pues están tan bien dirigidos que todo funciona para que el motor de la cinta siga su marcha hasta su conclusión, 5.5 de 7 vidas de gato a desenfreno de Francis Lawrence.

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