El Disney de horror sigue creciendo
Hay una peculiar tendencia de la industria cinematográfica occidental de tomar cualquier historia con derechos de autor públicos tras mucho tiempo de ser privados, y realizar películas con un tono extremadamente diferente al que estábamos acostumbrados a ver. Tampoco es algo nuevo pero en los últimos años ha sido común ver relatos que habían sido apropiados por Disney ahora en manos de creadores independientes de terror de bajo presupuesto.
Bambi: La Venganza sigue esa línea pero con el plus de ser parte de un universo cinematográfico compartido que inició con Winnie Pooh: Sangre y Miel, película que no tiene nada bueno a su favor a excepción de ser un éxito taquillero. Lo anterior hizo posible la realización de una secuela del Oso asesino, una película de Peter Pan (Pesadilla en la Tierra de Nunca Jamás), una futura producción de Pinocho–– curiosamente este ha tenido ya varias adaptaciones de terror–– y la que nos ocupa hoy.
A pesar de que sigue la misma línea de películas de calidad cuestionable, Bambi: La Venganza es un cine basura que se puede ver de principio a fin donde lo poco bueno de ella es lo suficientemente divertido y terrorífico para que no quede en el completo olvido o la termines odiando.

Un punto de partida interesante para girar al terror
Todos conocemos la historia de Bambi gracias a la producción que realizó Disney hace más de 80 años. Una historia enternecedora y familiar pero a la vez traumática, y cómo no lo iba a ser si lo que más recuerda la audiencia es la tragedia que marca a Bambi con la muerte de su madre a manos de cazadores furtivos.
De aquí se agarran el escritor Rhys Warrington y el director Dan Allen para iniciar su historia, presentando el suceso y consecuencias en una secuencia animada inicial que sorprende por lo bien ejecutada que está. Retomamos la tragedia que vive Bambi con la novedad de que la tragedia lo persiguió los siguientes años.
Ahora como un ciervo adulto y con familia tradicional, nuestro querido protagonista vuelve a ser víctima de la crueldad humana quienes han llegado al bosque a vaciar desechos tóxicos por todo el lugar, y de paso volver a arremeter contra Bambi, pero en esta ocasión provocando la muerte del protagonista, de su pareja cierva y secuestrando a su cría.
Para la sorpresa de nadie, esos desechos tóxicos ocasionan en los animales que entraron en contacto muten, dándoles fuerza y resistencia sobrenaturales y ocasionando que Bambi no muera en el proceso sino transformándolo en una máquina de venganza y que está dispuesto a todo con tal de acabar con cualquier ser humano que se le atraviese. Esto podrá no ser original o particularmente profundo, pero es un buen punto de partida para contar una historia llena de violencia y sangre, pero sobre todo el de mostrar un interés por mandar un pequeño mensaje y crítica contra las acciones de la humanidad contra el medio ambiente.

#NotAllHumans
La historia comienza conociendo a Xana y a su hijo Benji quienes se encuentran a medio viaje para visitar a la familia de Simon, padre de esta familia. Xana reclama por teléfono a su marido que no va a asistir a la reunión poniendo cuanta excusa laboral se le ocurre y decepcionando en el proceso a su hijo, que lleva ya varios días queriendo ver a su padre.
Madre e hijo retoman el viaje en un taxi con la esperanza de que en su destino puedan siquiera ser una familia normal pero todo se vuelve un caos rápidamente porque en medio trayecto se encuentran con Bambi, un ciervo de más de dos metros de altura cuya apariencia es más la de un monstruo que de un animal. Sin razón aparente, Bambi destroza el auto y acaba con el conductor pero sin hacerles daño a Xana y Benji, ya que ellos logran escapar para poder llegar a la casa de la abuela paterna.
Todo lo que ofrece esta película queda bien plasmado en esta escena, tanto el desastre de dirección, la decente fotografía y unos efectos especiales que por ratos funcionan pero por otros no. Bambi es una criatura que a veces se presenta como un animatronic bien diseñado pero otros con un CGI que logra funcionar gracias a que todo ocurre de noche y que el director de fotografía logra hacer un trabajo decente con lo que tenía.
De hecho llega a ser impresionante las veces en que Bambi es presentado y puesto en primer plano gracias a que saben manejar la luz a su favor para mitigar las deficiencias técnicas. Me parece que es el mayor logro y el que logra que la película no termine por ser un fiasco ––porque razones no le faltan.
La interpretación de la madre también es digna de mención. Roxanne McKee es la encargada de llevar el peso de la película y afortunadamente demuestra que tiene el suficiente talento actoral para que creamos el terror que pueden vivir los personajes cuando se encuentran en una situación así. No podría decir lo mismo del resto del cast, que la mayor parte de las veces parece que no saben hacer su trabajo.

La Venganza siempre se sirve de noche
La historia continúa introduciendo personajes, desde algunos completamente desechables a otros medianamente interesantes, como el de la abuela. Pero no estamos aquí para apreciar grandes actuaciones o caracteres complejos, ver a Bambi arrasar con la mayor cantidad de humanos durante toda la noche es nuestra verdadera motivación.
Soy de la creencia que una película debe de verse desde la subjetividad que el propio largo predispone. Es absurdo medir con la misma vara cada producción pues muchas de estas exigen al espectador el compromiso de entender a priori la intención con la que fue hecha, y Bambi lo hace bastante bien.
La producción no pretende ser más que un festín de desmembrados y asesinados bajo la fuerza imparable de Bambi y otros animales del bosque. Pero también se agradece que se den el tiempo de construir muchas de estas escenas con un tono que va desde la comedia hasta la crítica sobre el medio ambiente.
Aceptar la condición de película basura ayuda a no tomarse en serio muchas cosas que evidentemente son de calidad cuestionable, pero también para dejarse sorprender cuando en medio del batido hay cosas por lo menos bien ejecutadas e interesantes.
Son demasiados los elementos que hacen a la película no ser sobresaliente, desde la dirección torpe hasta las actuaciones endebles de la mayoría del cast, pero los flashes de talento están dispersos por todo el metraje y son los que logran levantar una historia que bien pudo ser un completo desastre sin personalidad.
Es de agradecer cuando encuentras esos momentos, desde el rigor con el que la cinematografía se realizó, la actuación y entrega de la protagonista, el guión que genuinamente quiso contar algo más ––aunque sea poco–– que una historia arquetípica del cine de muy bajo presupuesto. Recomendable si quieres pasar una tarde divertida de películas de terror, 3 michilifes de 7 al regreso de Bambi a las pantallas grandes.

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