Autos, mota y rocanrol: El resurgimiento de Avándaro en la gran pantalla.
1971. Justino y el Negro querían organizar unas carreras de coches y un pequeño concierto. Pero todo salió mal y terminaron haciendo el concierto más grande de la historia de México: el festival de Avándaro, descrito por la prensa como una asquerosa orgía hippie de encueramiento, mariguaniza, degenere sexual, mugre, pelos, sangre y muerte suficiente para hundir el negocio y salir huyendo del país.
Obsesión: ¿una reinvención de terror y drama?
The Doors, un desfile suavizado sobre la verdad de un genio.
Mortal Kombat II: El caos y la sangre de vivir el kombate en pantalla grande