Marty Supremo. A24, Josh Safdie y Timothée Chalamet son los ingredientes perfectos para la temporada de premios

Ambientada en el mundo subterráneo del tenis de mesa de los 50s, Marty Supreme sigue a Marty Mauser (Timothée Chalamet), un joven soñador decidido a ganarse el respeto en un deporte que nadie toma en serio. Pero a medida que crece su talento, también lo hace su obsesión, llevándolo a un peligroso juego de ambición, apuestas y redención.

Un ataque a los sentidos en el mejor de los sentidos

A24 ha logrado algo muy curioso, cultivar una base de fans alrededor de ellos mismos como distribuidora y ahora productora de cine, y parte de esa popularidad viene respaldada de la obtención de premios  de la industria; Luz de luna (2016) siendo la primera conquista y Todo en todas partes al mismo tiempo (2022) el arrase completo.

Entonces hay mucha expectativa y muchos nombres alrededor de A24. En 2025 se vio Amores materialistas de Celine Song,Edington de Ari Aster, Sorry Baby de Eva Victor, Highest 2 lowest de Spike Lee, Haz que regrese de los hermanos Philippou y claro La maquina del otro Safdie, Benny Safdie, que incluso algún premio en Venecia pesco, pero la película de A24 para la temporada de premios es Marty Supremo y Timothée Chalamet su paladín.

Una fórmula para llegar a los Oscar

La película de Josh Safdie tiene una combinación ideal, la dirección de un talento en consenso infravalorado listo para dar el salto y una estrella en ascenso cuyo talento se ha vuelto incuestionable como el de Timothée Chalamet. Dos factores que se suman a una historia comprobada y una campaña publicitaria agresiva y bien dirigida aseguran el posicionamiento de Marty Supremo y A24 una vez más en la temporada de premios.

Que todo está planeado como si de una fórmula se tratara no garantiza éxito y menos una buena película, ejemplos hay de sobra pero en este caso Marty Supremo  sí es un buen visionado. Medio disfrazada de drama deportivo, es una película sobre la desesperación y la urgencia de reconocimiento y sobresalir del resto. 

En Marty Supremo seguimos a Marty Mauser interpretado por Timothée Chalamet, un jugador de tenis de mesa en la década de los 50  a punto de conquistar el campeonato mundial pero impedido por la inesperada participación de la delegación japonesa, luego de haber estado suspendida durante años de eventos deportivos como castigo por su participación en la segunda guerra mundial. 

A partir de aquí la película no va sobre tenis de mesa sino sobre deshebrar al complejo personaje de Marty, un hombre que no es un héroe, ni un ejemplo a seguir, es lo que podríamos llamar un pícaro, un granuja carismático cuya personalidad atrae problemas y con la cual se enfrenta a su ferviente y desesperado deseo de sobresalir siendo el mejor en algo aunque en ello se le vaya la vida.

El resultado en pantalla es un ataque frontal y constante a todos los sentidos del espectador porque la ansiedad y desesperación de Marty es perfectamente trasladada a la experiencia cinematográfica, el ritmo vertiginoso del filme y una mezcla de sonido enloquecedora hecha para aturdir al espectador en el asiento; nada mal pero, no es una sorpresa.

Diamantes en bruto 2.0

Y es que el problema más grande de Marty Supremo es que se siente como una repetición, que tomaron un producto comprobado como lo fue Diamantes en bruto (2019) y lo reversionaron.

Aunque perdimos a uno de los hermanos Safdie para esta película, la sensación de ambos largometrajes es muy parecida; los protagonistas son parecidos, el ritmo es idéntico y la verdad la primera vez es más impactante porque fue una sorpresa encontrarse algo así, y aunque Timothée Chalamet lo hace fenomenal, es algo que ya esperábamos, y en todo caso, ver a Adam Sandler hacer algo así, sí fue una sorpresa en su momento.

Repetirse no es necesariamente malo, por eso Marty Supremo no es mala, de hecho es una película que vale la pena ver y analizar; el problema es hacerla pasar como algo nuevo. La película que diferencia a los dos hermanos o una actuación única que va elevar a Timothée Chalamet al olimpo de los actores. Hay una gran producción, pero no como la que hubo en Diamantes en bruto, además de una gran actuación protagónica, pero no se descubre nada, solo confirma el talento y valor de grandes artistas.
Marty Supremo estrena en México este 15 de enero, somos entusiastas pero moderados con ella, 5 de 7 vidas gatunas, vale la pena visitarla en el cine y vale la pena hablar. Seguro veremos a Timothée Chalamet mucho y quizá por fin lo veamos levantar la estatuilla de la academia que tanto desea. La película también destaca en su edición y mezcla de sonido; y seguro va estar entre las diez nominadas a mejor película.

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