A Pesar de Ti, absurda y ordinaria aproximación a la pérdida y al amor

La nueva adaptación del trabajo de Colleen Hoover, exitosa autora que ya tenido otras películas como lo fue Romper el Círculo de 2024, llega queriendo retratar temas y situaciones desde una perspectiva compleja, pero termina siendo una absurda y superficial historia donde el amor y la pérdida se retratan desde la mirada estadounidense más ingenua y vergonzosa.

A pesar de… las intenciones

Me hubiese gustado encontrar en esta película elementos que me hicieran catalogarla como un romcom, porque quizá el haber apostado más por ese lado la historia hubiera recorrido lados más convincentes e interesantes de la narrativa. Pero nos encontramos ante un drama romántico que, aunque sí tiene muy presente un humor que funciona bastante bien ––probablemente lo único que funciona––, pretende tocar fibras complejas y sensibles del ser humano sin que en ningún momento esto se ejecute de forma exitosa. Y tampoco es difícil darse cuenta de porqué pasa esto.

Todo empieza con un pequeño prólogo adolescente donde conocemos a la primera pareja protagonista: Morgan y Jonah, interpretados por una infame Allison Williams, un aburrido Dave Franco y un ridículo CGI rejuvenecedor, ambos tienen una evidente y nada sutil ––nada es sutil en esta película— atracción romántica. Pero no están juntos porque Morgan tiene un noviazgo con el mejor amigo de Jonah, Chris: un joven deportista y ligeramente romantizado patán interpretado por Scott Eastwood. 

Por su lado Jonah mantiene una relación con la hermana de Morgan, Jenny, interpretada por Willa Fitzgerald, todos los personajes centrales están rejuvenecidos digitalmente y no tienen mucho que aportar en una película que nos quiere obligar a creer que estamos viendo a jóvenes preparatorianos interpretados por actores que están cerca de los 40 años.

Desde este momento es notorio el embrollo que serán las situaciones y relaciones de los personajes, donde en cuestión de un par de minutos pasamos de enterarnos que Morgan está embarazada de Chris, a una elipsis de 17 años donde ambos están felizmente casados y son los mejores padres de una risueña adolescente menor de edad llamada Clare a quien le da rostro Mckenna Grace. También nos enteramos que Jonah desapareció de las vidas de los tres amigos en esos 17 años solo para reaparecer y retomar su relación adolescente con Jenny pero ahora con un bebé.

Quizá si el conflicto se hubiese quedado en eso, en una historia de un par de adolescentes enamorados que nunca pudieron ser y que años después se reencuentran pero ahora lidiando con lo que implica la vida en sus 30s casi 40s. 
Pero por alguna extraña razón, la cual solo puedo interpretar como una necesidad de inventar problemas irreales para personajes que viven en un mundo completamente desconectado de los verdaderos conflictos humanos, A Pesar de Ti nos mete una tragedia que involucra el triángulo (o cuadrado) amoroso más predecible en muchos años, y la situación más improbable que le puede pasar a cualquier familia: Chris y Jenny compartían un amorío y mueren en un accidente automovilístico mientras viajaban juntos.

De drama romántico, a drama familiar… y a drama romántico de nuevo

Aquí Clara toma importancia convirtiéndose en la segunda protagonista de la trama, y afortunadamente ––o desafortunadamente, de hecho–– siendo la única que no interpreta a su personaje de forma aburrida, dándole incluso una profundidad que en el papel no tiene, pero que su carisma y buena interpretación logran imprimir. 

Clara toma las riendas de la historia y se nos presenta como una adolescente risueña, enamorada de la actuación, de su familia y de su vida. En este momento es cuando por fin se le hace conocer a Miller, un joven atractivo, algo rebelde y pretendiente perfecto para la chica perfecta, interpretado de forma convencional por un entregado Mason Thames, que hace lo que puede con lo que tiene, pero sin aportar tampoco mucho a su personaje más allá de que es un chico amante del cine y la representación de la masculinidad blanca perfecta.

Ambos viven la soñada primera cita que cualquier comedia ya nos ha contado mil veces, con el pequeño desperfecto de que la vida no es perfecta y la tragedia cae sobre Clara y su familia con la muerte de su padre y tía. Ella se transforma por completo al enfrentarse a un doloroso duelo de pérdida por dos de sus seres más queridos, y por la actitud renuente de su madre de guardar el secreto que a ella le está matando por dentro esa pérdida, provocando se vea fracturada su relación.

Pero tremendo drama ¿cómo es posible que todo lo que se cuenta sea absurdo y aburrido? Porque la película tiene un serio problema para mostrar lo que quiere contar. Nunca conocemos los deseos, inquietudes y claroscuros de sus personajes porque nunca los muestran. 

Mencioné que Clara es una amante de la actuación, de hecho conecta con Miller gracias a que ambos tienen inquietudes personales que coinciden en lo artístico. Pero nunca jamás vemos a Clara actuar, ni interactuar con un escenario, ni ver alguna película u obra de teatro. Tampoco vemos a Miller, gran fanático de clásicos del cine, tocar una cámara o grabar un solo momento. No hay en la película ningún elemento que nos muestre cómo son estos personajes, porque la película se enfoca en sentar frente a frente a ambos personajes para contarnos la película con los diálogos menos interesantes que pueden existir para una trama que pretende ser compleja y entrañable; pero también porque depende de clichés para darles personalidad.

Nunca sabemos nada de los personajes. Mientras Clara es el vaso donde la escritora vierte todas las emociones que su historia pretende contarnos, su madre apenas si llora la muerte de su esposo y hermana, apenas si muestra emoción de la crisis de saber que ellos mantenían un amorío, apenas si grita y se entristece. 

Tampoco sabemos a qué se dedica para mantenerse a ella, su hija y su estilo de vida, nunca vemos a la familia y amigos que supuestamente deberían estar presentes cuando pasas por una crisis familiar importante, y nunca vemos ni conocemos la razón de porqué el personaje de Dave Franco parece que se congeló durante 17 años solo para regresar y confesar que siempre estuvo enamorado de Morgan.

Hay momentos donde los personajes se muestran vulnerables, pero son tan efímeros e irrelevantes que un minuto después regresan al temple con el que empezaron la historia. La falta de información constante de la película la vuelve sumamente frustrante y vuelve a sus personajes cascarones que están al servicio de un conflicto que es demasiado complicado de creer.

Miller es el único que tiene una tridimensionalidad medianamente interesante. Es un personaje que tiene que lidiar con los prejuicios, que tiene una vida fuera de la familia de Clara, y da momentos divertidos y que se sienten reales, pero nada de esto aporta mucho porque el conflicto se enfoca en los demás. Lo interesante de Miller se disuelve con el paso del metraje hasta terminar de ser casi irrelevante a pesar de que la película se esfuerza en querer convencernos que no es así.

Anticuado concepto de amor

El principal problema de la película, además de construir un mundo y conflicto tan irreal que se vuelve impersonal, es la perspectiva tan anticuada que tiene del amor, principalmente el romántico. Su tesis parte desde el lado más improbable y se mantiene por los prejuicios, tropos y arquetipos que la narrativa literaria y cinematográfica hace mucho que superó. 

No hay forma de tomarse en serio un discurso sin rigor sobre los temas que pretende representar, y que cae en lugares comunes que buscan explicar con palabras las intenciones narrativas de la obra, en lugar de mancharse las manos metiéndolas hasta el fondo en el que supuestamente los personajes cayeron.

Quizá simplemente no soy la audiencia para este tipo de historias. Quizá mi juicio nubla lo que se le puede exigir a este tipo de obras. Pero no creo que sea ese el caso. Cuando en un principio dije que ojalá pudiera catalogar esta película como comedia romántica también lo dije conociendo que las películas popularmente asociadas a ese género son conscientes tanto de sus logros como de sus manías, y se sinceran al respecto la mayoría de las veces. A Pesar de Ti no es sincera. Pretende ser profunda y entrañable pero se vuelve superficial y frustrante. Una historia donde solamente un elemento destaca ––el trabajo de Mckenna Grace–– y que ni así le alcanza para sobresalir, 2 de 7 michividas a pesar de todo.

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