La Máquina, interesante biopic que por momentos logra alejarse de la fórmula Oscar

La máquina cinematográfica que se formó con el dúo de Benny Safdie y Dwayne Johnson logra alejarse de la fórmula ya muy quemada del biopic oscarizable, a pesar de tener momentos donde no niega que aspira a los premios en la temporada que está por comenzar, principalmente para Dwayne Johnson.

Una maquinaría casi perfecta

Para hablar de La Máquina, la nueva película del multifacético Benny Safdie, se tiene que hablar sobre que es un proyecto impulsado durante varios años y con suma estima por su protagonista y productor Dwayne Johnson. ¿Esto qué tiene de relevante? Que es quizá el primer proyecto donde Johnson buscaba dar un giro en su carrera actoral, alejándose del cine mainstream y acercándose por primera vez a un cine más autoral.

Afortunadamente La Máquina logra construir una propuesta lo suficientemente interesante para que tanto el director y el protagonista brillen por su trabajo, aunque son evidentes las líneas donde el primero está muy por encima de lo que logra ofrecer el segundo.

¿Quién es la Máquina?

Si bien la mano del director ––que no desaprovecha para construir una narrativa poco convencional–– y la interpretación de su protagonista son importantes para que la película sea una propuesta diferente y con personalidad, lo que en verdad le da la relevancia es la historia de su personaje protagonista. Esta no es una ficción que haya salido exclusivamente de la pluma del hermano Safdie, sino se basa en la vida e historia real de uno de los precursores de las artes marciales mixtas, Mark Kerr.

Nacido en EUA en 1968, Kerr inició su carrera como competidor en la lucha grecorromana amateur, dando un salto hacia lo que apenas se estaba formando lo que hoy se conoce como MMA o artes marciales mixtas. En una época donde apenas estaba naciendo todo un nuevo estilo de lucha competitiva, Kerr se volvió una de las figuras más relevantes en la historia de la UFC gracias a su dominancia en el ring pero también por una historia personal difícil donde tuvo que lidiar con fuertes adicciones y con una relación romántica problemática.

A priori suena como la clásica película deportiva donde el protagonista lleva una vida de drama, crisis y excesos, pero no tardamos mucho en darnos cuenta que Mark Kerr es un hombre que poco o nada tiene que ver con el arquetipo que se conoce popularmente con este tipo de personajes. Es una suerte de antítesis del popular perfil de celebridad deportiva egocéntrica y problemática.

Con serenidad, nobleza y hasta inocencia se nos presenta a Mark, un hombre de gran tamaño y fuerza que demuestra ser imparable en el ring pero en su día a día es sumamente respetuoso y comprensible con todas las personas de su vida; desde desconocidos que lo acompañan en la sala de espera de una clínica, hasta con su novia Dawn Staples ––interpretada espléndidamente por Emili Blunt––, a la que corrige con notable amabilidad por no haber preparado el desayuno de la forma exacta como su estricta dieta lo requiere. Durante los primeros minutos vemos todas las dinámicas de su día a día dentro y fuera del ring, y no es difícil quedar encantado por la personalidad tan noble del luchador.

Dwayne se aleja de La Roca… lo más que puede

Dwayne Johnson no solo se entrega físicamente al papel ––ayudado por un trabajo de maquillaje impecable–– sino parece entender perfectamente la persona que es Mark, incluso a un nivel de admiración palpable. Durante poco más de dos horas se desprende del propio personaje que creó para Hollywood para rendir tributo a un deportista que parece representar el mejor lado del mundo luchístico al que el propio Dwayne pertenece.

Hay un lado negativo y es que a pesar del gran esfuerzo de Johnson de no caer en sus propias manías como actor, hay momentos donde se siente el peso de su propia figura ––e irónicamente, quizá de su propio ego–– y llega asomarse “La Roca” que ya todos conocemos.

También es evidente que la mayoría de los compañeros de reparto de Dwayne Johnson resultan ser expertos en artes marciales mixtas pero no así como actores, sí logran mantenerse dentro de la película ––eso es de admirar––, pero no hay tantas escenas de lucha donde pudieran lucirse y sí comparten muchas escenas dramáticas con Johnson y Emily Blunt. Es ahí cuando se nota la diferencia de niveles y es posible que eso te pueda sacar de la historia. Pero aquí es donde el trabajo del guionista y director Benny Safdie logra levantar y mantener el peso de la historia y de su propia propuesta discursiva.

Mark y Dawn

El cineasta imprime a La Máquina a través de una cámara intimista y una banda sonora muy peculiar, una atmósfera frenética y serena a la vez, que en un principio puede descontrolar al espectador pero mientras más conocemos las luces y sombras del protagonista, nos damos cuenta que es un reflejo de su estado mental y perspectiva. Nos sumerge sutilmente a través de su narrativa ya tan particular a la psicología de Kerr, logrando que la película se aleje por completo de la fórmula ya muy sobreexplotada que son las historias de superación y redención de personajes de la vida real.

El extraño tándem que llega a ser la pareja protagonista y el director, la gran mayoría de veces logra aterrizar donde debe hacerlo. En los momentos donde Kerr debe hacer frente a su lado oscuro, como cuando se muestra su fuerte problema de adicción que él mismo se convenció de creer que tenía controlado; o como en los momentos donde retratan la relación romántica de dos personas que genuinamente se aman pero que lamentablemente están rotas y desahogan sus demonios con el otro.

Safdie hace bien al retratar esta vida caótica de Kerr y su relación con Dawn sin juzgar a ninguno de los dos. Ambos cometen errores el uno con el otro, y no en pocas ocasiones cruzan límites importantes, donde la violencia hace acto de presencia para demostrar el fondo que estaban tocando. Pero la cámara y el discurso nunca toman una postura moral, sino comprensiva y hasta compasiva, y es que tal vez era la única forma de poder representar la persona que es Mark Kerr, quien simplemente amaba el deporte al que dedicó su vida pero también a las personas que se preocupaban por él.

Es difícil no empatizar con una persona así: es y fue alguien que se alejaba del lado más nocivo al que cualquier otro en su misma situación pudo haber caído. No es una crítica a la “masculinidad tóxica” de la que tanto se habla desde hace unos años, pero sí una valoración positiva a un hombre que pareciera simplemente era noble con lo que más amaba en el mundo y se entregaba cuerpo y alma a ello

La Máquina puede ser una película difícil para ciertos sectores de la audiencia, al alejarse de lo que nos tiene acostumbrados Hollywood y presentar una narrativa más arriesgada como lo es la de Benny Safdie, pero es un entrañable y sincero homenaje a una figura precursora de todo un deporte que cambió como se ve y se vive el mundo de la lucha, siendo un llamado a reconocer el lado más vulnerable de este mundo donde la violencia física es protagonista, y el éxito de quienes lo viven llega a esconder lo aplastante que puede ser el camino, 5 michividas de 7 a esta máquina casi perfecta. 

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