El fin de una era, estamos listos para decirle adiós a la familia Crawley
Fue en el año 2010 cuando supimos por primera vez de los Crawley, una familia aristócrata de Inglaterra a inicios del siglo XX que tenía a resguardo la propiedad Downton Abbey. En un inicio vimos como el trágico destino del Titanic convirtió la pacífica vida de la familia en una tormenta que involucró herencias, matrimonios, alianzas y conspiraciones para lograr mantener un legado a flote y poco a poco se ganaron nuestro corazón.
En aquella lejana primera temporada de 2010 conocimos a Robert y a Cora, a sus hijas Mary, Edith y Sybil; y por supuesto a la inolvidable matriarca de la familia Violet Crawley.
Toda la familia Crawley nos acompaña, de alguna forma o de otra, hasta este final, pero no solo ellos, también conocimos a Crason, Bates, Anna, Thomas, Daisy y a Patmore, miembros de la servidumbre con sus propios conflictos y sus propias historias muchas veces mas relevantes que las de la familia principal.

Melodrama puro
Han pasado 15 años y con ellos 6 temporadas y 3 películas, con las que podemos confirmar a Downton Abbey como un fenómeno del melodrama suave; y vaya que de este lado del mundo nos gustan los melodramas; tal vez por eso Downton Abbey logró conformar una base de fans importante en México, porque aunque en producción y periodicidad emisión sea muy distinta a las clásicas telenovelas de televisión abierta, las historias de amor, de celos, engaños, y el contraste de clases nos son sumamente familiares y atractivas y Downton Abbey en general cumple muy bien con ello.
Ahora con Downton abbey: El gran final, la tercera película podemos dar un cierre a dicho fenómeno y por suerte es un cierre que deja un buen sabor de boca y muy complacidos a los espectadores más fieles que estuvieron esperando algo asi desde las peliculas anteriores donde los finales no eran reales.
La primera de ellas fue como un episodio especial que prometía la aparición especial de los reyes de Inglaterra y la segunda Downton Abbey: Una nueva era fue un experimento interesante del cine dentro del cine, cosa que siempre está bien pero al final dejó un sabor agridulce con varios personajes.

El prólogo de una bonita despedida
Downton Abbey: El gran final inicia con un aplauso para sí mismos y para el público, una ovación por todo el tiempo que se quedaron, por cada alma que se involucró en ella y por haber llegado hasta el final.
Hay que dejar algo claro, este largometraje no funciona como una película en solitario, exige llegar a ella con el bagaje de la serie y las películas, se necesita conocer a los personajes, porque aquí no hay introducciones solo cierres.
Si no conoces el trasfondo del matrimonio entre Robert y Cora, las historias de amor de Mary, las desventuras de Edith, las constantes redenciones y recaídas de Thomas, la relación casi maternal de Patmore y Dayse o el amor casi imposible entre Bates y Anna o el conflicto ideologico del irlandes Tom, lamentablemente no vas a encontrar mucho en esta película. Un tímido retrato de lo que significaba ser una divorciada en la década de los 30s y nada más.
Esta es la única verdadera novedad, Mary está divorciada ––y que bueno porque todos sabemos quien fue el verdadero amor de Mary––, personaje que es el hilo conductor que nos llevará a visitar a cada uno de los otros personajes para conocer su final, especialmente a aquellos que estuvieron desde el principio y por supuesto también nos lleva a recordar a esos otros que ya no lograron completar la carrera pero nos robaron el corazón en el camino.
Así Downton Abbey se asemeja más a un epílogo larguísimo que a una película estrictamente dicho, se ocupa de no dejar cabos sueltos y ofrecer el final más restaurador que pueda a cada uno y al mismo tiempo ser justo.
En conclusión si conoces la historia te va a gustar conocer el final, si llegas por casualidad probablemente este sea el peor lugar para empezar. Es complicado calificar algo así que dejaremos la calificación justo en medio, 3.5 vidas de gato para el final de los Crawley.

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