¿Éxito avasallador o solo una reacción pandémica?
La película no arriesga nada en ser una producción que busca vender juguetes, pero de forma inteligente se empapa de lo que en su momento hizo interesante a La Gran Aventura LEGO: hablar sobre lo que los juguetes y la imaginación significan para los niños.
Desde el minuto uno nos deja ver que sus intenciones son simple y llanamente replicar todo lo que se ve en la serie original con la mera intención de que, a través de nuevas canciones y nuevos personajes, las niñas y los niños salgan emocionados a comprar su muñeco favorito.
La única diferencia es que damos un salto a personajes de carne y hueso teniendo a la misma actriz protagonista que en la serie animada da su voz a Gabby, y a una Gloria Estefan que no se entiende qué hace aquí.
La protagonista es una chica adolescente que aún juega apasionadamente con su casa de muñecas, donde los diferentes personajes animalescos cobran vida 24/7 y a dónde es fácil acceder si crees en la magia y entonas la empalagosa melodía correcta. Es por eso que a priori resulta extraño ––y hasta decepcionante–– ver a la chica protagonista que evidentemente es una joven adolescente, ser infantilizada de forma tan intensa.
¿Cuál es la razón de eso si no es para que la protagonista sea un mero avatar identificable para la audiencia infantil y poder ver los nuevos y maravillosos juguetes por comprar? Afortunadamente la película, dentro de sus limitadas posibilidades, retoma más adelante el tema de una adolescente dejando de ser niña, y es ahí donde la película logra ser un poco más que un mero producto que está explotando una propiedad intelectual de mucho éxito.

Una aventura en todas sus letras
El conflicto comienza cuando, en medio de una preparación para un viaje en carretera entre Gabby, su abuela Gloria Estefan, la casa de muñecas ––que las acompañaba en el paseo–– termina perdiéndose y yendo a parar a manos de una malvada y fría mujer exitosa llamada Vera, interpretada por una muy divertida Kristen Wiig.
Vera es una villana poco original por sus grandes aires de Cruela DeVil, pero divertida por la interpretación de la comediante. Obsesionada con los juguetes y muñecos desde la visión del coleccionismo, roba la casa y la lleva a su hogar, ahí los muñecos que encuentra dentro de la casa de Gabby los distribuye por su lujosa casa para que sirvan como meros adornos para presumir.
Gabby y su inseparable amigo Pandy Patas ––después de una transformación a lo Sailor Moon–– logran llegar a la casa de Vera y comienzan la misión de ir recuperando a cada uno de los amigos explorando todo el lugar. La historia entonces se convierte en una suerte de aventura cuasi épica donde se terminan enfrentando a todo tipo de adversidades creadas por los mismos muñecos que ya vivían en la casa pero que cobraron vida gracias a la magia que cargan los muñecas de Gabby.
Desde un mundo marítimo místico, hasta la selva salvaje del jardín, vemos a Gabby y sus amigos sortear pruebas y desafíos que les pueden costar caro ––o al menos eso creen ellos. Es divertido ver que este género tan abandonado como lo es la aventura, tenga sus momentos aunque sea en películas de este tipo.
Mientras vemos esta inesperada aventura de nuestros protagonistas, también nos presentan como sus actividades dentro de la casa empiezan a generar un ambiente de paranoia en Vera, que empieza a ver cosas raras cuando Gabby, Pandy y demás amiguitos recorren el lugar en su búsqueda de recuperar la casa de muñecas. Esto da momentos realmente divertidos con Kristen Wiig y su gato esfinge que lo dan todo por hacer que el visionado de la película valga la pena.
Y mientras el hogar de Vera es un caos, la casa de las muñecas también lo es ya que queda a cargo del ––no tan––sorpresivo otrora antagonista Chusmley, un peluche de gatito que pertenece a Vera pero que tristemente un día guardó en un cajón y nunca más quiso jugar con él.

Toy Story es clave
Chusmley pierde el control al darse cuenta de los poderes de la casa de muñecas y se rebela contra todo y todos, apoderándose de la casa y prometiendo no regresar nunca a su cajón del olvido. Llegado a este punto son evidentes cada uno de los elementos que la película retoma de clásicos como la saga de Toy Story o la ya mencionada La Gran Aventura LEGO.
Durante algunas partes eso juega en su contra porque nos llega a hacer sentir que estamos ante la milésima versión de la misma historia, pero entre los momentos divertidos y un tercer acto verdaderamente inspirado, la película termina hablando con sinceridad sobre la imaginación y creatividad en los niños, la forma en que se conectan con sus juguetes y sobre la dudas que pueden tener cuando están creciendo, dejando atrás todo eso que hace maravillosa la niñez.
La relación de los niños con la forma en que juegan es parte importante de cómo se moldean, y la película lo sabe. La dupla de creadoras de la serie son conscientes de lo relevante que es para los y las pequeñas alimentar su creatividad y mostrarles, a través de personajes tan simpáticos y divertidos como Catrat, Cakey y DJ Catnip, las posibilidades de su imaginación.
A pesar de que su película evidentemente tiene la intención de ser product placement de manual, la historia de Gabby y Vera logra conectar con los más pequeños y también con los adultos, entregando una película que se puede disfrutar sin ningún problema si tienes hijos, hijas o sobrinos con quien quieres pasar un momento de sano esparcimiento y para que no olvides que jugar no es algo que un adulto tenga que dejar de hacer, 4 de 7 michividas a la maravillosa casa de muñecas.

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