Reinterpretación del clásico, pero con calidad
Las adaptaciones cinematográficas de libros y cuentos clásicos de Disney se han ido distorsionando y volviendo crudas, pues los derechos libres de los personajes se han usado de manera ingeniosa, pero no del todo buena; llega a parecer que el público lo disfruta por lo absurdo, pero aunque se disfruta, se había estado en espera de uno de estos proyectos que valiera totalmente la pena y que la calidad de producción, actuaciones e historia fueran puestas sobre la mesa para abrir diálogo.
En años recientes hemos visto este tipo de proyectos, desde Winnie The Pooh: Miel y sangre, hasta Mickey Mouse en Scream Boat o incluso Bambi. Pero, al fin el cine extranjero se animó a tomar la rienda de una de las historias más tristes y a la vez más alegres de Disney, para demostrar que estás adaptaciones macabras, pueden tener trasfondo, buenas actuaciones, buen diseño de producción y una sátira que no depende del absurdo y de secuencias ridículas.
Presentada en el festival Sundance de la ciudad de México, festival que trae al país propuestas novedosas de cineastas independientes y emergentes, con una calidad fílmica impecable, es que llega de la mano de Emile Blichfeldt: La hermanastra fea, una re-lectura del cuento de Cenicienta, en donde el centro de la historia gira alrededor de una de las hermanastras.

Una protagonista satírica y profunda
En este largo conocemos a Elvira (Lea Mayren), una mujer joven que tiene que convivir con las exigencias de su madre, una hermana con la que casi no encaja y por si fuera poco, debe de lidiar día a día con Agnes, su hermanastra.
La vida de Elvira comenzará a tornarse oscura y dolorosa, después de que la muerte del padre de Agnes, le traiga problemas económicos a su madre, por lo que una inesperada invitación a un baile con el príncipe del reino, le presentará la oportunidad de su vida para salir de la miseria, ¿El problema? Elvira tendrá que enfrentarse a un cambio físico, que le costará el sacrificio de varias cosas.
La hermanastra fea deja a un lado lo rosa y feliz de la historia que ya conocemos e incluso pone a la misma Cenicienta como un personaje secundario, con el fin de explorar las exigencias dentro de los estándares de belleza impuestos por la sociedad, así como la mala conceptualización de lo que es la sexualidad, la virginidad, la impureza impuesta por creencias, entre otras cosas que tienen que ver con el entorno social y cultural, tanto de tiempos pasados, como de los tiempos actuales.

Virtudes técnicas
Además de contar con una relectura y reinterpretación de esta historia, también tenemos una narrativa que recurre al body horror ––e incluso podríamos catalogar a la película como un producto de este subgénero–– pues utiliza lo transgresor y lo disruptivo, para poder desarrollar cada segmento de su historia; si bien no se trata de una anecdota que esté segmentada en episodios, la estructura de su guión es parecida a la de estos cuentos que van de parte en parte para ir desmenuzando su mensaje hasta llegar al clímax y posteriormente un final.
El maquillaje también es uno de los mejores factores dentro de la película, pues el cambio físico de Elvira de principio a fin es impresionante y la manera en la que sus facciones y su rostro van evolucionando; es una locura verlo en pantalla y con tanta cercanía, ya que la cámara acompaña en todo momento estos cambios físicos, con escenas abrumadoras, incluso incómodas de ver por lo gráficas que pueden llegar a ser.
La actuación de Lea Mayren, que hace un trabajo excelente como protagonista de esta película y es que es bastante convincente desde un inicio, mostrándose temerosa, inmadura, incluso ingenua por pensar que su valor está en cómo la ve el mundo. También hay personajes secundarios que complementan estos conflictos y otros que lo contradicen, justamente lo necesario para lograr un personaje completo y entrañable por lo fácil que es poder conectar con el mensaje que quiere transmitir y por la compasión que vamos teniendo hacia ella.
El diseño de producción no se queda atrás, pues todo está tan bien trabajado y cuidado, que logran recrear la esencia de lo que imaginamos de la Cenicienta cuando hablamos de su ambientación; es increíble ver cómo es que una película extranjera, independiente y con un presupuesto muy ajustado, logra crear un ambiente de época, desde sus escenarios, iluminación, utilería y sus vestuarios, todo tematizado a la perfección y de manera que le dé personalidad a nuestra protagonista.
La fotografía en elementos técnicos es preciosa aún cuando la historia es todo lo contrario, y es que la cámara es un personaje, un personaje que nos acompaña en todo y que también juega con su estética. Por un momento podemos tener escenas en las que parece que se le regó glitter al lente, haciendo que todo sea brilloso y colorido, después tenemos escenas oscuras, hay primeros planos crudos y explícitos, y es que esto, logra hacer que La hermanastra fea sea inolvidable.
Sin duda alguna, estamos ante una de las mejores películas del año en general y no solo hablando de cine extranjero. También, estamos frente a un año lleno de grandes propuestas en el horror y está película se suma a esa lista y sin duda alguna se sumará al top de muchas personas finalizando el 2025, 6.5 de 7 michividas de calificación.

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