” – ¿Puedo acompañarte?
-No
– ¿Porqué no?
– Por que no quiero robarte ni un segundo de tu juventud”
Pocas son las veces que uno como espectador sale de la sala de cine con la cabeza llena de las imágenes que acaba de ver en pantalla y con los diálogos repitiéndose una y otra vez como si estuviesen alrededor de nuestros oídos, esa es una de las magníficas experiencias que nos brinda el cine de Paolo Sorrentino, director italiano caracterizado por su estética visual, su narrativa y sus historias llenas de pasión, de belleza y de un sin fin de giros que nos hacen apreciar el ambiente natural y el ambiente humano, con imágenes que nos hacen querer sumergirnos en playas paradisíacas, en la seda que adorna una habitación y en la piel de un amor de verano. Y justamente está es la magia del cine italiano, y ahora con esta nueva aportación del cineasta, llamada “Parthenope”, es seguro que salgas lleno o llena, de estas sensaciones y con un par de lágrimas en los ojos.
Parthenope, nos narra la historia de una joven italiana del mismo nombre, nacida en el mar que rodea la ciudad frente a una isla que lleva su nombre. Con el paso de los años, Parthenope comenzará a vivir aquellas experiencias características de la juventud, pero no es hasta que un fatídico incidente le arrebata la vida a su hermano, que nuestra protagonista comenzará a buscar la manera de poner los pies sobre la tierra, todo mientras exploramos junto a ella los momentos más importantes de su proceso y de cada uno de los amores que cruzaron por su vida.
Aunque no estamos frente al mejor trabajo de Sorrentino, sin duda alguna estamos ante una cinta completamente memorable y que muy probablemente se convierta en una de las más recordadas del cineasta. En Parthenope, tenemos un diálogo que asemeja a un poema dirigido a aquellos momentos de la juventud que definen el camino que empezaremos a tomar para forjar el en quién nos estamos convirtiendo y esto se ve reflejado en la dinámica que tenemos con la protagonista, ya que todo lo que vemos después del inicio, son memorias de una Parthenope completamente adulta, la cual no vemos en gran parte de la cinta, pero si la logramos percibir por esta selección de recuerdos e ideas que plasma en cada momento de la película.

Uno de los contras que tiene la cinta es que el guión está lleno de ejes que se pueden transformar en elementos pretenciosos debido al excesivo uso de metáforas para poder narrar ciertos sucesos o cosas que determinan el mensaje de lo que se está contando o viendo.
La estética es uno de los elementos claves de la cinta y probablemente una de las cosas más cautivantes del filme. Sorrentino, utiliza su acostumbrado manejo de cámaras y efectos que nos regalan escenas que parecen ser filmadas en cámara lenta, esto con el objetivo de que el ojo del espectador pueda admirar aquello que el ojo del autor planea, acompañado de una fotografía y colorimetría que hacen sentir cada escena como algo íntimo, pasando por curvas que rayan entre lo onírico, lo sexual, lo personal e incluso nos hacen ver la libertad hecha persona con la protagonista y su entorno.
La actuación de Celeste Dalla Porta, como Parthenope, es un deleite ya que desde su nombre que representa algo hermoso como lo puede ser un lugar, hasta su interior que nos adentra a lo desconocido y la confusión, es algo que está totalmente bien desarrollado. La escritura de su personaje hace que sea imposible no poder cautivarte con cada pieza que la conforma, además de no solo conocerla como persona, sino también como lo que representa, un lugar hermoso a la vista, pero con un millón de secretos dentro, entre sus calles, entre su gente y entre su sentir, creando un hermoso retrato de lo que es crecer, de lo que es aceptar y de lo que es encontrar un camino.

La dirección de Paolo Sorrentino, es probablemente lo que hace que la cinta sea un producto maduro el cual no teme de incrustar situaciones o elementos que aunque a primera impresión lleguen a sentirse como algo que está demás dentro de la narrativa, terminan siendo cosas que aportan increíblemente al crecimiento de lo que se construye y también de lo que se derrumba dentro de la historia.
Y claro que esta película no terminará siendo para todo el público y esto se debe a muy buenas razones. Primero, tenemos un mensaje sobre la belleza un poco distorsionado y aunque el cine italiano se ha caracterizado a través de la historia por ser un cine que además de dramático, no teme de contar las cosas, hay cosas que no se pueden llegar a ver del todo bien en cuestiones éticas, por ahí hay un arco acerca de una atracción que termina caracterizándose por ser algo “incestuosa” y nunca se ve como algo que esté mal, al contrario, es algo que parece que se está romantizando y es aquí cuando la película comienza a jugar con la metáfora y que el espectador caiga en representaciones.
Aunque Parthenope, no es la mejor obra del cineasta, es una de sus obras más emotivas, tanto que guardarás cada una de sus escenas en tu cabeza después de haber salido de la sala de cine. Paolo Sorrentino, sigue manteniendo su esencia y eso es lo que hace que Parthenope sea digna de tu visionado.
Calificación: 5.5 de 7 vidas.

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