Un regreso a la Tierra Media llenó de amor
No sabía qué esperar de una cinta que a priori no parecía aportar nada realmente interesante a las adaptaciones de J.R.R. Tolkien, al final del día es la primera proyección relacionada tanto al trabajo de Tolkien como al de Peter Jackson desde la trilogía de El Hobbit ––la cual fue mediocre en todos los aspectos–– así que fue un tanto extraño que se eligiese una historia nueva y tan modesta ––que apenas si toma algo de apéndices escritos por J.R.R.–– para toda una nueva película. Es por eso que fue toda una sorpresa encontrarse con lo que considero, una película que sí tiene algo que decir en la actualidad a través del legendarium de Tolkien.
Una de las mejores cosas que la película hace es que camina muy bien sobre muchas bases de la trilogía original, especialmente con la música, así que en verdad se siente como parte del imaginario audiovisual de LOTR. Es un gusto escuchar las notas musicales de la banda sonora que ya todos conocemos, no solo por las emociones que provocan en nosotros, sino porque además funciona muy bien como conexión con las demás películas.
Es un resultado más que interesante, que haberlo hecho de una forma convencional se hubiera sentido solo como fanservice si hubiera tenido el uso de cameos y referencias a montón ––que las hay, pero muy bien medidas. Esto se extiende también a los demás aspectos estéticos, especialmente el diseño de personajes y dirección de arte, podrán gustar más o menos por otras cuestiones pero no se puede negar que son impecables.

Un rey trascendental en el lore
Lo que sí no se puede negar es que la animación por momentos se percibe muy justa, sobre todo si se compara con otras animaciones japonesas recientes, pero estoy seguro que es algo que solo será un problema grande para quienes acostumbran ver ese tipo de producciones. Es en la historia donde están sus mayores valores, lo que más resalta y eleva la película a algo más que solo una producción menor de esta LOTR.
La trama se sostiene de forma exitosa gracias a dos de los tres personajes principales sobre los que gira la misma: El rey Helm y la protagonista principa, la princesa Héra. El rey es imponente y sumamente fuerte, tanto en carácter, personalidad y físico. Estas características son tan importantes y se utilizan de forma inteligente, los mejores momentos de acción y con mayor repercusión en la trama los tiene este personaje.
Sin necesidad de entrar en spoilers, Helm es protagonista de dos momentos culminantes que por sí solos valen la pena haber visto la película. Esto no quiere decir que sea un personaje limitado a tener una presencia física, pues también tiene matices que le dan la profundidad necesaria a su nombre, a su propia leyenda y a la protagonista Héra.

Entre princesas y villanos reventones
Por su lado, Héra se roba la película; a pesar de caer en ciertos arquetipos ––que parecen estereotipos–– ya explotados en otras historias, y que por su condición de protagonista es un poco más difícil dejarlos pasar, sigue estando escrita de forma cuidadosa. Se nota el gusto y respeto por el propio personaje y esto se refleja en que en todo momento, ella se mueve en los matices en los que se encuentra al estar en un mundo donde mujeres como ella no son necesariamente lo que todos esperan que sea.
Se nota que los escritores entendieron a su personaje ––prácticamente original de esta película–– porque crean una historia interesante que resuena muy bien tanto en el legendarium como en el mundo real actual. Tal vez a través de un tema que ya se ha contado muchas veces ––siempre ha habido historias sobre mujeres empoderadas––, pero la película es modesta y dentro de esa modestia, sabe contar esta historia de manera interesante, entretenida pero sobre todo emocionante.
Lo único malo que le puedo ver es que su antagonista no tiene el mismo cuidado que el resto. Es un villano que funciona pero poco más ya que no tiene ni la escritura ni el desarrollo que si tiene el resto de personajes, esto ocasiona que carezca de la misma profundidad que los demás y se siente impersonal la mayor parte del tiempo.
Es un arquetipo con poco o nada nuevo que aportar, uno ya muy quemado de lo que popularmente se conoce como “masculinidad tóxica”, incluso dejando de lado temas como el deseo de poder que va de la mano tal cual de la trama política de esta historia. Al final este personaje queda simplemente como alguien rencoroso por haber sido rechazado por su amada.
Y no quiero que se me mal entienda, todo esto de utilizar la “masculinidad tóxica” como antítesis del empoderamiento femenino es un tema muy interesante del cual ya han salido excelentes personajes, pero si no tienen más profundidad que eso y solo son personas malvadas por ser malvadas, es limitar el margen en el que se mueve el personaje, lo que ocasiona que solo sean una simple caricatura ––hablando de forma peyorativa.

Luces y sombras en la fantasía épica
La película hubiese ganado enteros si este villano se moviera más en los grises ya que hubiese sido un antagonista mucho más interesante. A pesar de eso se disfruta verlo porque sí genera conflictos importantes que elevan a los demás personajes, incluso a algunos secundarios, y a la misma historia.
Como fan de la trilogía original y el trabajo de Tolkien, salí muy satisfecho y emocionado por lo que la película ofrece. Nunca pretende ser más que un pequeño cuento ambientado en uno de los universos más interesantes que ha dado la literatura y el cine, y me alegra que demuestra que se pueden seguir haciendo buenas historias sobre LOTR sin caer en la mediocridad en la que caen otras sagas importantes, o incluso con el mismo legendarium de Tolkien ––me refiero a ti, Anillos de Poder.

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