Corría el año 2018, cuando llegó a salas de cine la primera entrega de Venom, película la cual tenía como objetivo desprender a este personaje de todo aquello en lo que estaba encasillado. La cinta no fue del todo bien recibida por la crítica, aunque hasta la fecha sigue siendo recordada y consumida por los fans de comics. Pese a que en ella abunda la simpleza de una historia la cual se nota mucho que no tenía bastante qué contar, esa misma característica es lo que aún la hace resaltar. Y aunque su segunda entrega cayó muchísimo más en cuestiones de calidad, cuando llegó el anuncio de una tercera y última entrega, todos esperaron con expectativa qué es lo que podría suceder, pues parte de la emoción se concentraba en todo lo que actualmente se está manejando en Marvel y en sus universos. En este panorama llega Venom: El último baile
Sinopsis
Venom: El último baile, nos trae de nueva cuenta a Eddie Brock y el simbionte Venom, quienes parecen estar viviendo un momento desconcertante en alguna playa de México. Una vez habiendo regresado a casa y de darse cuenta de que ambos están siendo buscados por las fuerzas especiales de Estados Unidos y por una fuerza desconocida que está de cacería para poder capturar a Venom, nuestros protagonistas se embarcarán en una última aventura en dónde los peligros de elevarán cada vez más conforme van avanzando hacía su destino.

Una historia desordenada
Tomando en cuenta varios puntos generales de la película, la podríamos catalogar como un producto entretenido, pero lamentablemente trabajado bajo una estructura narrativa que no tiene ni pies ni cabeza. La historia, pese a querer ser abominable presentando a su amenaza, nunca establece con exactitud a un antagonista ni tampoco da motivos por los cuales la historia deba de empezar, simplemente desarrollan justificaciones a medias, para que las escenas de acción se den, aunque eso les cueste su propia coherencia, dejando muchas aberturas en su guión que nunca terminan de cerrar y tampoco se nota que tengan la intención de hacerlo.
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El ritmo de la cinta, es bastante acelerado, cosa que totalmente les afecta en el desarrollo de la historia, pues en la misma abren muchos subtramas que lamentablemente caen en uno de dos caminos, el primero es que nunca terminan de ser contados como se debe y el segundo es que solamente sean relleno porque no tienen ni la mínima idea de cómo continuar y cómo mantener el tiempo que tienen establecido para la película, ya que sin estos, la cinta fácilmente podría durar sin problema, una sola hora.
Tom Hardy es el punto fuerte de la película, ya que al estar familiarizado totalmente con su personaje y con la interacción que tiene en este mundo, pese a que en muchas ocasiones el guión lo hace caer en el sin sentido o incluso en lo absurdo, la manera de interactuar con el simbionte y está característica comedia que ambos manejan, es lo que logra hacer que el público conecte y que se divierta viendo al personaje, tanto en la parte humana, como en la parte cuando tiene que entrar en acción.
Venom: el último baile, es una cinta divertida que se puede disfrutar en familia o amigos. Sin embargo, el peor error que podrías cometer es entrar a la sala de cine buscando calidad, pues es algo que definitivamente no encontrarás, más allá de el último cuarto de la película con sus secuencias de acción bien realizadas.
Calificación: 2 de 7 vidas. La puedes ver en MAX.
